// estás leyendo...

Cine

Joder, qué gremio

Celda 211, la gran Lola Dueñas, la no menos estupenda Soledad Villamil, Luis Tosar… los triunfadores de la gala de la XX edición de los Goya no son precisamente ejemplos de ‘glamour’. Hasta hace bien poco casi todos ellos eran o bien desconocidos, o bien actores que, aún cumpliendo perfectamente su función, se limitaban a acompañar a estrellas con mayor relumbrón.

Cuesta creer que Daniel Monzón, aquel chaval que se ponía delante de la cámara para hacer sus críticas en Días de Cine – siempre me acuerdo del speech que soltó comentando American Me de James Edward Olmos -, haya pasado de cosas tan absurdas como El Corazón del Guerrero a una película tan interesante como Celda 211. Lo de Lola Dueñas no sorprende. A no ser que la hayas conocido por las películas de Almodóvar en las que el control que ejerce el director sobre sus actores no le hizo nada bien, lo que hace en ‘Yo, también’ es lo que ha venido haciendo desde ‘Mensaka’. A mi, que estoy un poco muerto por dentro, writingyouressay.com consiguió emocionarme en un par de ocasiones en la película de Álvaro Pastor y Antonio Naharro. Ella sóla, sin necesidad de nada más. Además, Dueñas estuvo muy graciosa cuando subió a recoger el premio tirando con bala a la protagonista de Agora: ‘está Rachel?… ah, que no está… bueno, la iba a decir welcome’.

Fue una noche de indirectas, de directas, de discursos incendiarios, con un elevado grado de autocrítica y prácticamente cero victimismo. Alex de la Iglesia se ganó el puesto con su intervención y con la entrega del premio honorífico a Antonio Mercero. Uno de los momentos más bonitos de la noche estuvo protagonizado por sus hijos: ‘lo único bueno del Alzheimer es que te permite ver ‘Cantando bajo la llluvia’ como si siempre fuera la primera vez’. También se lo ganó poniendo cara de pocos amigos antes la absurda intervención de Almodóvar que accedió a volver al redil no sin antes montar el número con su nominación como mejor guionista. Una nominación que a cualquiera que haya visto Los Abrazos Rotos le resultará poco menos que una broma de mal gusto. El director manchego no dejó pasar la oportunidad para recalcar, no una sino varias veces, que estaba cantado que él no iba a ganar el premio con lo que la sorpresa final estaba más que garantizada. La reacción del publico presente, levantándose a aplaudir, fue igual de bochornosa que, como dirían en facebook, lo de las señoras que entregan Goyas junto a Santi Millán.

Buenafuente también se ganó el pan. No es que el guión de la gala fuera un prodigio de ingenio pero al menos – y a pesar de las mofas de la siempre genial Rosa María Sardá – había un guionista que igual no número bien las páginas pero se sacó de la manga un par de chistes de alto nivel. El ‘Ministra, bajaría a saludarla pero es que no me atrevo a bajar nada delante suyo’ hizo correr ríos de tinta, valga la incongruencia, en twitter. Tampoco estuvo mal el ‘joder, qué gremio’ cuando para finalizar la gala el capo de El Terrat fue tiroteado sin compasión.

La de ayer fue una gala que puso de manifiesto que algo está cambiando dentro del cine español. Empezando por la actitud de sus miembros, encabezados por el presidente de la Academia, siguiendo por el riesgo y calidad de algunas de las películas nominadas – Celda 211, Tres días con la familia, El Secreto de sus ojos, Gordos y Yo, tambíen – y acabando por una gala que aunque resulto un poco más amena que de costumbre, a mi me sigue pareciendo una paletada.

Comparte este artículo:

Artículos relacionados:

Comentarios

No hay comentarios para “Joder, qué gremio”

RSS de los comentarios de este artículo | Dirección de trackback

Escribir un comentario

2018 discotraxx.es Entradas (RSS)
Theme by The Masterplan Powered by WordPress