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Cine

Capitalismo: una historia de amor

Michael Moore, ese hombre. El documentalista más famoso, rico y taquillero ha regresado este año con Capitalismo: una historia de amor. El que fuera responsable de Bowling for Columbine y Farenheit 9/11 centra sus críticas esta vez en ese sistema económico que actualmente reina nuestro pequeño mundo. Y bien, las reacciones no han tardado en aparecer y han sido, como siempre para todos los gustos. Unas críticas que han sido más negativas que otras veces, sí, pero que se pueden resumir en que a sus fans les ha gustado y a sus detractores no. Tan evidente como la propia película.

Y es que el estilo de Michael Moore a la hora de realizar sus documentales encontramos ya sus hallazgos y sus fallos. Un estilo, que si bien nos llamó la atención en un principio, pasado el efecto sorpresa sólo hace que acentuar sus carencias por encima de sus virtudes. Y es que Moore destaca por su capacidad narrativa en un género como el documental, que transforma en una https://essaysbuy.net/custom-writing-service especie de sátira divertida con un destacable uso de la ironía.
Pero sus fallos son gordos. No me voy a meter en el aspecto puramente ideológico de la cinta, cosa que a mi parecer no forma parte de la crítica cinematográfica. El contenido del documental puede ser más o menos discutible, se puede estar más o menos deacuerdo, pero es el que es y no hay más. Voy a criticar los aspectos puramente artísticos de la obra.
Para empezar, Moore tiene un gran talento narrativo que hace accesible este género al gran público, como ya he dicho anteriormente, pero ello no lo puede llevar al simplismo. Y en el film cae en constantes ocasiones en lo superficial, cuando no en lo pueril. Su crítica al capitalismo se basa en citar algunos casos puntuales y no explicar el porqué este sistema no es bueno.
Segundo, me parece alarmante la abusiva utilización de escenas que manipulan emocionalmente al espectador, intenando empatizar con el espectar mediante la lágrima fácil y los buenos sentimientos. No dudo que muchos de los casos que explica Moore en la cinta sean dolorosos o tremendamente injustos, pero el documentalista se regodea en el sufrimiento ajeno. Estó no más que un recurso fácil de guión que en un drama nos parecería bochornoso.
Por último la realización es tremendamente televisiva (en el mal sentido de la palabra), muy plana y en muchas ocasiones carente de recursos (aunque como he dicho, la ironía y el humor son parte de sus puntos fuertes). Es bastante ilustrativo que un tema que toca tantas sensibilidades esté tratado sin ningún tipo de alma.
En fin, Moore plantea una película como siempre lo ha hecho (también habría que advertir del desgaste que sufre su fórmula y que le convendría probar nuevas maneras de hacer documentales activistas), con sus virtudes y sus defectos. La película aporta algunos casos de interés, pero cae estrepitosamente en un final ridículo que demuestra su poco conocimiento sobre el tema que trata. Una película entretenida, pero que tiene poca valía como documental y como obra cinemtográfica.
PUNTUACIÓN: 5/10

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