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Desde que David Lynch nos pillase con el paso cambiado allá por el 2006 cuando presentó “Inland Empire”, su primera película fea, los distintos proyectos del director de “El hombre Elefante” han sido variados y siempre alejados de la pantalla grande: pintura, , cortometrajes, dvd”s con material desechado, etc. Siguiendo con esa dispersión, Lynch decidió publicar un disco y a finales del año pasado presentó “Crazy Clown Time” con bastante buenos resultados.

El personalísimo mundo del director siempre ha necesitado una banda sonora para poder materializarse de la forma en la que lo ha hecho en todas y cada una de sus películas. Lynch da tanta importancia a la música en sus films que obliga al compositor a ir entregando demos que se usarán en los rodajes para meter en situación a los actores – de hecho, incluso él mismo las usa para terminar o retocar un guión – y después, una vez finalizado el rodaje, el compositor ve thewritingessay.com la película, hace los cambios oportunos y presenta un proyecto final en el que actores, director y compositor han participado de una u otra manera. Normalmente ha sido Angelo Badalamenti el encargado de componer la mayoría de las bso que ha usado David Lynch – es particularmente bonito este vídeo en el que el músico explica cómo él y Lynch dieron con el tema de amor de Twin Peaks – aunque este también ha usado mucha música con textura años 50 amén de sonidos más oscuros a cargo de Trent Reznor o Marilyn Manson.

Se puede decir que con “Crazy Clown Time” lo único que ha hecho Lynch ha sido compilar la música que ha venido usando hasta ahora en sus trabajos solo que, en vez de hacerse un recopilatorio al uso como Almodóvar, ha decidido componerla él mismo. Lo bueno de todo esto, y por lo que el álbum se puede considerar un éxito, es que el trabajo tiene entidad suficiente como para poder ser disfrutado sin necesidad de tener que ser un fan de las películas de Lynch. El disco tiene una colección bastante aceptable de canciones notables que de haber sido publicadas por una persona anónima seguirían siendo igual de estupendas. Es cierto que el álbum adolece de una cierta falta de pretensiones que puede llegar a decepcionar un poco – el “Badlands” de Dirty Beaches le da cien patadas, por ejemplo – pero eso no es óbice para que la colaboración con Karen O, “Pinky”s Dream”, sea la canción perfecta para coger el coche y pensar que en cuanto te bajes de él vas a ser una persona distinta. Es decir, Lynch juega sobre seguro. Aún cuando se va por derroteros más electrónicos, como “Good day today”, o pisa el acelerador de lo Lynch, como en “Crazy Clown Time”, es imposible no dejar de visualizar algunas de las imágenes más impactantes de la carrera del director que cuando conoció a Isabella Rossellini  le dijo que perfectamente podría ser la hija de Ingrid Bergman.

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