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Discos

Rihanna: Loud

La verdad es que Rihanna nunca ha suscitado mucho interés en mí, sólo en algunos singles concretos que son, para que nos vamos a engañar, muy buenos. Desde ese “S.O.S” con el que se dio a conocer (sample de Soft Cell mediante), hasta los sencillos de Good Girl Gone Bad (hablamos de la inmensa “Umbrella”, “Don’t Stop The Music” y, en menor medida, “Disturbia”) Rihanna era, para mí, una buena artista de singles.

Pero todo cambió. No sé muy bien porqué, pero empezé a escuchar Rated R. Y toda una grata sorpresa, oiga. Sí, Rated R, lo digo desde ya, es un disco infravaloradísimo. Porque en ese trabajo, Rihanna logra superar algunos tópicos relativos al R&B y introduce nuevos sonidos en el género. Un álbum que es la consecuencia del calvario que la pobre chica vivió a manos de Chris Brown (era inevitable decirlo) y que por eso suena oscuro, muy oscuro. Baladas opresivas, toques industriales y un tono, en general, bastante alejado del pop más comercial. Con todo esto no quiero decir que fuera una maravilla. Más bien es un trabajo algo irregular, con demasiadas subidas y bajadas de tono, alguna que otra balada ramplona y algun experimento fallido. Pero al menos se escuchaba de seguido, sin tener que darle demasiadas veces al botón de siguiente.

Rihanna anunció este año, inesperadamente (al menos para mí), que estaba trabajando en nuevas canciones que verían la luz en noviembre. Yo lo he esperado con algo de interés y finalmente aquí está Loud. Si Rated R es un disco que cuenta su experiencia con los malos tratos, Loud es el intento de la de Barbados por eliminar definitivamente este fantasma del pasado. Para ello se ha tintado el pelo de color amiga mala de Barbie, se ha convencido de que es toda una superstar y ha dado continuidad al R&B más comercial de Good Girl Gone Bad.

Lo de comercial es un asunto que se ha tomado bastante en serio y que se nota en el álbum. Porque después de que Rated R no vendiera tanto como se esperaba de la flamente nueva estrella del R&B norteamericano (que se vendió muy bien, gracias a ese inesperado hit que fue, y sigue siendo, “Rude Boy”), la artista va a triunfar con este nuevo disco. Con singles muy bien estudiados para triunfar en Europa y en América (dos caras de la música mainstream actualmente, entre el dance de nuevo cuño y el R&B más clásico).

De un lado, tenemos “Only Girl (In The World)”, heredera directa del house de David Guetta (aunque producida por Stargate, los de “Don’t Stop The Music”) y por ello lista para sonar en discotecas desde Gibraltar a San Petersburgo. Por el otro, “What’s My Name?”, una colaboración con una de las estrellas emergentes del panorama urban americano, el interesante Drake, que ya es número uno en Billboard. La primera es un tema choni, poco fino, pero muy muy eficaz (y bastante efectista) que tiene una melodía vocal bastante acertada. La segunda es un temazo de R&B con ecos caribeños y de dancehall, bastante más compleja de lo que aparenta, y sumamente elegante.

Pero paremos un momento, que la ocasión lo merece. Sí, porque la conversión de parte del R&B americano en europop de ascendencia dance es un fenomeno muy interesante que bien lo merece. Todo lo empezó el señor David Guetta que hasta hace poco más de año y medio era sólo un dj que triunfaba en las fiestas ibicencas. De aquí, en tan sólo tres meses, a ser conocido mundialmente y ser uno de los únicos productores que ha congeguido colar la música de baile mainstream en los primeros puestos del Billboard. Y todo gracias a One Love, un trabajo que parecía un acercamiento del house al hip-hop y que ha acabado siendo todo lo contrario, influyendo a numerosos artistas. Pero no hay que olvidar que su mano se ha hecho notar gracias al éxito universal del “I Gotta Feeling” de los Black Eyed Peas (que a la postre es una de sus mejores canciones ever) y el disco que lo contenía (el infame The E.N.D.). Luego han venido Madonna, Kelly Rowland, Flo Rida, Kelis (la que mejor ha sabido aprovechar todo esto con su notable Flesh Tone) y… Rihanna, entre otros.

Y ahora sí, sigamos. Loud es quizá el mejor disco, o quizá el más equilibrado de la carrera de Rihanna. No se pierde en rellenos innecesarios y en apenas once canciones desglosa todo lo que tiene que decir. Hay baladas, sí, pero no son desechables. Hay algo curioso en este conjunto de canciones. Muchas de ellas las podríamos desechar en una primera escucha fácilmente, pero poco a poco nos podemos dar cuenta de que estas esconden algo más. Las baladas estarían en este grupo. La primera es “Fadin” que quizá podría pasar por una mediocridad, pero que esconde una melodía muy bonita, muy apañada y un estribillo sensacional. Es una canción que me recuerda poderosamente al buen hacer de Beyoncé en “Irreplaceable” y de la que ha aprendido como lograr una buena balada R&B. La segunda, “California King Bed”, también recuerda a Beyoncé, pero en este caso a un ejemplo de una calidad mucho más dudosa. Se trata de la pastelosa “If I Were A Boy” de la que sustrae principalmente el incio. Rihanna logra olvidarse del referente para desarrollar un tema propio y con personalidad que pule todos los errores de su compañera y acaba evocando a las baladas rock que Madonna facturaba en los ochenta.

Otra de las joyas escondidas es “Skin” que a la postre es uno de los mejores temas del disco. Un medio tempo que podría parecer algo tibio, pero que resurge como música rabiosamente moderna, compleja y arriesgada. Todo esto gracias a una base de beats que crujen que remiten al dubstep. Es la canción que más cerca estaría del sonido de Rated R, su salto al vacío musical. Prueba, todo ello, de que la chica tiene algo de cultura musical y sabe a que atenerse para hacer sus canciones.

La inicial “S&S” es una esas canciones que muestra sus armas desde el principio. Deudor, otra vez, del nuevo europop de Guetta, es un tema potente, directo, algo más sofisticado que “Only Girl (In The World)”, pero con su corazón choni. Otra de ellas es “Man Down”,  seguidora del sonido dancehall y reggae que siempre ha estado presente en su carrera (¡Hola!, Barbados) y que fraguó en “Rude Boy”. Un reggae bastante clásico con un estrbillo que pretende emular el sonido de las metralletas disparando. Todo un logro. Nicki Minaj, por su parte, también aporta su granito de arena en la salvaje “Raining Men”, un tema que suena todo lo Nicki Minaj que debería sonar y que resulta ser una versión libre  y más aguerrida del “It’s Raining Men”.

El único punto negro del trabajo es el himno etílico “Cheers (I Drink To That)”. La idea de introducir un sample de un tema de Avril Lavigne tiene su gracia, pero se abusa demasiado de ella y acaba aburriendo. La melodía tiene partes conseguidas y otras directamente horribles. El conjunto resulta ser bastante infumable, a pesar de todo. “Complicated” no es un tema despreciable, pero termina en una normalidad que te deja bastante indiferente. Quiere aplicar las bases house a un medio tempo y en ocasiones logra recuperar un cierto sonido synthpop, pero termina siendo una canción algo fallida.

 El disco acaba con la segunda parte de su gran éxito del 2010 junto con Eminem, “Love The Way You Lie (Part II)”. Sigue con la interesante moda de hacer secuelas de canciones  que ya empezó Alicia Keys con su tema junto a Jay-Z. Aquí la idea es la misma pero los resultados son divergentes. Mientras que “Empire State Of Mind” era un gran tema el de Eminem es bastante sosillo. Mientras que la continuación de Alicia Keys no era nada del otro mundo, Rihanna logra mejorar con creces el tema alargando sus participaciones vocales (que de hecho eran lo mejor de la canción original), relegando a Eminem y sus rapeos a un segundo plano, acrecentando así el drama que cuenta la letra. Podría parecer que son unos cambios tímidos, pero vaya, lo cierto es que funcionan.

Y así se cierra un álbum sólido, trabajado, bien consciente de su comercialidad pero a la vez preocupado por la calidad de los temas. Rihanna se muestra como la artista de R&B comercial más coherente y carismástica, proporcionando personalidad a una obra en la que ella no participa activamente en la producción. Un trabajo solvente que sirve como catársis de todos sus fantasmas y que también nos sirve como un estimulante compliación de las diferentes corrientes de la música comercial actual.

PUNTUACIÓN: 7,4

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Comentarios

1 comentario para “Rihanna: Loud”

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  1. Me ha gustado pese a la ausencia de Flubber.

    Escrito por Cristiano | abril 14, 2011, 00:40

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