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Conciertos

Lo que dio de sí el verano de 2010

Vamos a hacer trampa, ¿ok? Vamos a fingir que este año el verano empezó a finales de abril y ha terminado esta semana. Como se han mantenido los calores, puede colar. Ha essaytypers.net sido un verano de puta madre. Por eso no hemos escrito casi nada por aquí; nos hemos dedicado más bien a ver conciertos, ir a festivales, beber, follar, todas esas cosas que se hacen en verano.

Así que si mantenemos el truco, el pistoletazo de salida de este verano lo dimos en el SOS 4.8. en Murcia: primer festival de la temporada y qué festival. Con una programación un poco descompensada entre los dos días (viernes muy fuerte, sábado más flojo), pero que nos dio algunos de los mejores momentos musicales del año: por fin pudimos ver a The Horrors tras dejar escapar dos oportunidad (y escuchar “Sea within a sea” atronando en un gran escenario confirma que los ingleses se han convertido en grandes); Delorean, Franz Ferdinand, Hot Chip hicieron sus habituales conciertos-perfectos-de-gastar-las-zapatillas y lo dimos todo con Fatboy Slim y Orbital. Pero sobre todo, por encima de todas las cosas, vimos por primera vez este año a Crystal Castles presentando ese segundo disco que tiene que estar sí o sí en todas las listas de lo mejor del año. Ya lo comentamos por aquí, así que para qué extenderse; pero si estos dos se han convertido en el segundo grupo más escuchado en mi last.fm en menos de un año por algo será. Y aparte de todo, por una cosa o por otro, todos volvimos del SOS un poco más felices, y esas cosas (al menos después de la obligatoria fase de bajona postfestival). Bueno, y alguno volvió lesionado.

Siguiente parada, un mes después, Primavera Sound. Lo único que puedo decir del Primavera Sound es que yo NO FUI. No fui y me moría de envidia leyendo en twitter lo grande que estaba siendo aquello, así que tras recibir un sms que sólo decía “Los Pixies están tocando WAVE OF MUTILATION”, decidí que en 20110 sí voy. Y de paso, que el Sónar también caería.

Pero antes, Los Punsetes tocaban en la Caracol de Madrid con Papá Topo (ese grupo con el que el equipo de Discotraxx mantenemos una relación de amor-odio cada vez más orientada al amor incondicional) teloneándolos. Yo iba de antifan total, pero hay que reconocer que el grupo de Paulita y Adrià mejora horrores en directo y se quitan esa imagen de chiquillos bajo capas de guitarrazo, versiones de “Murciana Marrana” mezclada con “Tus amigos” de los Punsetes y tantos otros detalles. No es que me conquistaran, pero casi. Y los Punsetes, como siempre, perfectos: no hay grupo español que me guste más. Igual es que me han pillado en el momento justo para que pueda adoptar como himno generacional el 85% de sus canciones, pero me da lo mismo.

A mediados de junio, nos dividimos para el Sónar: parte de discotraxx partía rumbo Barcelona con la única intención de ver la vuelta de Roxy Music (y nos consta que no defraudó) mientras la otra mitad volábamos a Coruña a lo que twitter bautizó como el Sonariño o Sónar Proletario. Nosotros acabamos llamándolo “el Sónar de la mariscada”. De la mariscada, de las borracheras tuiteras, el concierto atronador de Fuck Buttons a las 6 de la tarde, el EPIC FAIL de Broadcast y la triunfada absoluta de 2manydjs con dos horas de concierto durante las que no paramos salvo al final, para ir corriendo a por agua al borde de la muerte. El Sónar de la máquina de LCD Soundsystem, que dieron EL espectáculo. Volví con las zapatillas rotas, literalmente.

GorillazTras el Sónar, leve descanso ante la parada magna del verano: Benicàssim, en el año en que ni siquiera se vendieron todas las entradas y, teóricamente, el cartel era el peor en muchos años. Pues bueno. Nosotros, a pesar de las dificultades (registros policiales, experiencias cercanas a la muerte, coches que no arrancan; lo clásico) vimos un buen puñado de conciertos difícilmente olvidables: el de Two Door Cinema Club me reconcilió con su disco, igual que el de Triángulo de Amor Bizarro (sigo odiando el nombre del grupo, pero ya no odio su primer disco). Kasabian, Goldfrapp, Julian Casablancas, Charlotte Gainsbourg y Dizzie Rascal se portaron, Vampire Weekend , Prodigy y Hot Chip lo petaron… Pero sobre todo, este FIB será inolvidable (además de por esos amaneceres playeros) por el absolutamente espectacular concierto de Gorillaz: las proyecciones perfectas, un ejército de gente sobre el escenario, un puñado de temazos más grandes que la vida y Damon Albarn orquestándolo todo. Broche de oro para la última noche de festival (aunque tras el concierto aún nos quedaron muchas horas de autodestrucción). Up on Melancholy Hill there’s a plastic tree.

Personalmente, en agosto ya no tuve ni fuerzas, ni días, ni dinero para festivales, pero parte del equipo volvió verdaderamente contento de su combo segundo asalto a Roxy Music en Portugal + Contempopránea. En cambio, septiembre y octubre han sido meses movidos para la parte madrileña: Ornamento y Delito dieron un conciertazo para un público de escasas treinta personas en el Ocho y Medio, además de los conciertos de Los Punsetes o El Guincho en el Over Club y la combinación Espanto (mal) + Kokoshka (muy bien) + Hidrogenesse (fetén) también en el Ocho o el verdadero conciertazo que dieron unos Klaxons entregadísimos y felices en Joy Eslava: un concierto que empieza con “Atlantis to Interzone” e incluye “Echoes” (la mejor canción del grupo, aunque el primer disco se coma descaradamente al segundo) no puede ser malo. Además, el FIZ, en Zaragoza, nos falló un poco por el lado musical (con una primera jornada un poco floja) a pesar de dejarnos conciertos tremendos como los de Massive Attack o We Have Band. Una pena que también incluyese cosas como lo de Pete Doherty en acústico chungo con dos coristas que tenían pinta de ir aún más pasadas que él.

Y a primeros de noviembre aún no hace tanto frío, así que decidimos (es un decir, decido yo) que el concierto del martes pasado de Crystal Castles en la Riviera es el cierre de este verano en que lo hemos dado todo, como Alice Glass, que ha tenido que cancelar sus conciertos en Portugal y Bilbao (no se sabe nada a estas alturas del que deben dar el domingo en Barcelona) tras lesionarse un tobillo en el escenario madrileño. Lo de “en el escenario” es un decir, porque a los cinco minutos de concierto (con “Baptism”, ese tema que es la canción de 2010 sin discusión) ya estaba trepando sobre los brazos del público. Crystal Castellers. Definitivamente, un concierto de Ethan y Alice es algo por lo que todo el mundo debería pasar un par de veces al año; como ejercicio físico, como experiencia cercana a la muerte y como éxtasis musical y vital en general.

He tardado cuatro meses en escribir esto. Pensaba animarme a hacer también una lista de discos que han marcado este verano, pero como tarde lo mismo, llegará para Reyes. No prometo nada. Tampoco podéis reprocharme que aún no me haya recuperado del verano.

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Comentarios

3 comentarios para “Lo que dio de sí el verano de 2010”

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  1. No he podido leer más de un párrafo.

    En serio creéis que esto le interesa a alguien más que a vosotros mismos?

    De verdad majos, hacedle un favor a internet y no le ocupéis espacio con estas insulsas chorradas egocéntricas.

    Hale, ya me lo podéis borrar si queréis.

    Escrito por Tiene huevos | noviembre 6, 2010, 16:22
  2. Yo si me apunto a tu verano. Con lo que has escrito sobre Crystal Castles me has dado ganas de ir a verlos el proximo año cuando vengan a California.

    Escrito por Alberto | noviembre 8, 2010, 22:31
  3. y yo en el submundo, con mis conciertos de tercera. esosí, casi gastando zapatilla al leeros.

    ultrafán :)

    Escrito por pepewarren | noviembre 10, 2010, 21:34

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