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Televisión

The Good Wife

Llegó como una serie de transición y ha acabado ocupando gran parte de mi tiempo durante las dos últimas semanas. The Good Wife, apuesta generalista de la cadena CBS que ahora comienza su segunda temporada, comenzó siendo una serie de abogados más con un punto de partida, cuanto menos, inquietante: conocer el qué pasa después de esas declaraciones que hemos visto mil veces de políticos o gente con una moral pública intachable, al lado de su mujer, arrepintiéndose de haber tenido algún desliz, casi siempre sexual. Estaba claro que esos personajes volvían a casa, pero nadie nos había contado cómo eran sus vidas a partir de entonces.

Y The Good Wife serpentea, a lo largo de sus primeros 23 episodios, en los cambios que la familia se ve obligada a adoptar ante la ausencia de la cabeza paterna y ante la desaparición del principal sustento económico. Sobre ese pivote gira toda la temporada, pero no debemos olvidar que esto es una serie de abogados, como decíamos antes. Y de “protesto, señoría”, de acuerdos económicos, de abogados sin vida propia y ambición biggerthanlife y de todos los clichés que aparecen en las series de abogados. Y además, sus capítulos son autoconclusivos (excepto algún personaje o caso que repite episodio; esto no es Damages).

¿Y como serie de abogados, con todo lo que llevamos ya en el cuerpo, nos puede aportar algo? Pues en un género tan trillado como ese, TGW sale bastante airosa presentando casos que, si bien no son las astracanadas de Ally McBeal (el tono tampoco se le parece) si que son ciertamente originales o rebuscados como para entretener. Permiten, además, que la personalalidad de cada personaje del bufete vaya quedando definida a lo largo de la temporada en función de las decisiones que tienen que adoptar como profesionales. Y así, sin explicar demasiado ni contarnos el pasado de nadie en forma de flashbacks, podemos hacernos una idea de quiénes aplastarían el cuello de sus mejores amigos para llegar a lo más alto.

Y aunque sus maneras no son las mejores (esa música casi ambiental, presente en el 60 o 70% del episodio, a lo Anatomía de Grey no auguraba nada bueno) y una realización bastante convencional, la serie producida por los hermanos Scott y protagonizada por una hierática pero efectiva Julianna Margulies ha sentado una base excelente de tramas, de situaciones y conflictos entre personajes que promete una segunda temporada bastante interesante. Y ha conseguido que esté aquí echando de menos el ritual de sentarme a ver un nuevo capítulo de TGF y que me terminen de contar si Cary es tan malnacido como parece o si Kalinda encontrará algo que la haga dejar de ser el témpano de hielo que es.
Y todo esto ha ocurrido casi, sin darme cuenta.

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1 comentario para “The Good Wife”

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    Escrito por Michigan willard drug treatment campus | octubre 13, 2014, 03:01

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