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Televisión

True Blood S03

La tercera temporada de True Blood terminó con un capítulo que, perfectamente, podría haber ido a la mitad de la misma. Decir anticlímax es decir poco, porque a menos que llevemos la cara de Bill en nuestra carpeta, no creo que a nadie en su sano juicio seguidor de la serie le parezca un final apropiado (digo apropiado entendiendo un final que te deje con ganas de que llegue Junio del 2011, no un final lógico ni coherente porque esos adjetivos hace mucho que desaparecieron de la serie).

Es importante dejar clara una cosa: True Blood puede que sea la mejor peor serie de la actualidad. Nadie me obliga a verla y si tantas críticas tengo hacia ella, debería dejarla de una vez. Pero no puedo. Siempre hay algo en cada temporada que me incita a seguir, aún a sabiendas de que me veo desde fuera y pienso… ¿qué hago viendo esto? Si en las dos primeras temporadas me quedaba por algunos personajes (y la facilidad con la que los habitantes de Bon Temps se acostumbraban a tanta muerte), por los efectos especiales deliciosamente camp (una vez superado el shock de verlos por primera vez, eso si) o porque las tramas eran más o menos entretenidas, en esta tercera tengo claro que me he quedado por las toneladas de sexo y carnaza que me han servido en bandeja: vampiros con cambiaformas, vampiros con vampiros, humanas con vampiros, sexo entre hombres-lobo… incluso humanos con humanos, que aquí ya es difícil. Escenas unas más explícitas que otras pero sin perder nunca el objetivo primordial de la temporada: el olor a sexo desde el minuto uno.

Sorprende que esta apuesta tan explícita por el sexo sea precisamente en la temporada argumentalmente más floja de la serie (que ya es decir). Hasta más o menos la mitad piensas que la cosa no avanza demasiado y que dentro de poco se producirá el detonante que haga avanzar la trama hacia algún lado. Con tantos frentes abiertos, (uno de ellos la que yo creo es la trama más interesante -la guerra política entre humanos y vampiros- y que tampoco aquí se atreven a explotar del todo) es realmente difícil adivinar cual es la trama principal, y es aún más complicado no aburrirte con muchas de esas historias que no entendemos muy bien porqué se les dedica tanto tiempo. No solo eso: la serie tiene un importante problema de ritmo que hace que pases de secuencias de carreras, persecuciones, asesinatos a 10x y demás a otras en las que de repente, parece que hemos aterrizado en el salón de los Fisher.

Y si en los últimos cuatro capítulos la cosa parece que mejora (con un momento jumping the shark que veremos a ver si no termina de hundir esto), llega el final y resulta que todas las subtramas no son más que las bases para las próximas temporadas, y que lo que era la trama central era tan obvia y anodina como parecía. Todo esto en un capítulo final que, como he dicho, es arrítmico completamente y que no te deja con ganas de más. Normal que los litros de sangre se hayan disparado, que aparezcan nuevas especies a mansalva (creo que solo faltan los gnomos) y que haya carestía de condones en Bon Temps. Todo era para entretenernos mientras intentábamos buscar las cosas buenas de una temporada (el mayor protagonismo de la hijaputísima Pam de Beaufort, la relación entre Jessica y Hoyt o, porqué no decirlo, el que pusieran en imagen lo que todos estábamos deseando) que ha bajado bastante el nivel si es que eso era posible.

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Comentarios

1 comentario para “True Blood S03”

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  1. ¿lo has clavado! :-D

    Escrito por wes | septiembre 21, 2010, 22:45

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