To bring me some peace
In starlight you care from the other side
To offer me mercy”
Antony Hegarty concluye con estas palabras la última pelÃcula de Isabel Coixet, Mapa de los sonidos de Tokio. La canción “One Dove” junto al dramático final de esta historia de amor al borde del abismo es una muestra del talento de la directora catalana. Un golpe certero y efectivo que ilustra como la Coixet sabe sacar partido de sus eternos tópicos y clichés.
Tópicos y clichés: Murakami, Wong Kar Wai, SofÃa Coppola, Melville, Antony and The Johnsons. Todos ellos están juntos y revueltos en la historia. Unos referentes externos (un tanto pedantes e impostados) que acaban formando parte, fagocitados, del microcosmos especial de la realizadora. Y además encuentran, en este caso, en el exotismo (un tanto superficial) de Tokio un escenario perfecto para reafirmase. Una pelÃcula que es, indudablemente 100% Coixet.
 Pero los auténticos highlights de la pelÃcula están en la parte estética, sonora y actoral del film. En primer lugar es de sobra conocida el preciosismo de la pelÃculas de la cineasta. Aquà nos entrega imágenes, planos y encuadres exquisitos, aunque también pretenciosos. La música está fantásticamente utilizada (por ejemplo la primera escena, que gracias ese ruido que se repite constantemente consigue que sea un tramo partÃcularmente desagradable) y el sonido, premiado en Cannes, es fabuloso. Pero sobre todo destacaca una Rinko Kikuchi con una interpretación inspiradÃsima. Ella consigue que su personaje nos fascine.
Es en el guión dónde la pelÃcula flojea. Un texto irregular, con claroscuros. La historia principal tiene un interesante planteamiento (una historia de amor entre una sicaria y el hombre al que le mandan ejecutar), pero termina resultando artificiosa e inverosÃmil. Su estructura de rompecabezas acaba pasando factura y no entendemos muy bien las motivaciones de algunos personajes o, simplemente, el papel que juegan algunos en la trama. Uno tiene la  sensación de que el planteamiento podrÃa haber dado para más. Pero Coixet consigue muy buenas secuencias, a pesar de todo. Dignas de mención son las escenas sexuales, elegantemente rodadas;  o ese insólito final que ya habÃa apuntado antes.
Mapa de los sonidos de Tokio es una digna pelÃcula, a pesar de ser un tanto irregular. La pelÃcula se ve con agrado, Coixet cumple a casi a la perfección su papel como realizadora, la narración fluye, aunque con un ritmo pausado que impacientará a algunos (que no es mi caso, ya que la proyección se me pasó volando). Y consigue, eso sÃ, algunos momentos de emoción, que, desgraciadamente, no llegan a la hondura de sus anteriores Mi vida sin mà o La vida secreta de las palabras.
PUNTUACIÓN: 6
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Pues la verdad, tengo que decir que fui al cine con mis dudas, y salà encantado. Creo que es necesario intentar no comparar esta peli con Mi vida sin mi o Cosas que nunca te dije, porque Mapa de los sonidos de Tokio habla de otras guerras y otros momentos. He de decir que a mi parecer, es una obra madurÃsima.
Aun asÃ, me gusta tu crÃtica :D