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Festivales

Bilbao BBK Live 2009

Nunca he entendido el concepto de los festivales de música. Gente borracha, quemada por el sol, agotada y sucia viendo 16 conciertos al día? No, gracias. Y no es que el Bilbao BBK Live sea una excepción pero tenerlo al lado de casa me permite ciertos privilegios y, dado que la programación cultural bilbaína no suele prodigarse en grandes espectáculos, es una muy buena oportunidad para poder ver a gente como Depeche Mode, Placebo, Primal Scream o a los Ting Tings sin desplazarme.

Si hay algo que caracteriza al BBK Live son los contrastes. Son capaces de traer a los Guns’n'Roses, Fito y los Fitipaldis y a Andrés Calamaro sin despeinarse pero luego te meten al chorra de Fischerspooner (qué ridiculez de concierto) o a Mando Diao en medio con lo que la mezcolanza de público es bastante curiosa. Aunque si hay algo que prevalece es la gente que pasa olimpicamente de los grupos y que se saca el abono simplemente por la fiesta. Sé que es difícil de entender pero es así. Yo he estado ahí, lo he visto y he comprado la camiseta. Sé de lo que hablo.

Contrastes también en lo que a organización se refiere. El perfecto funcionamiento de las lanzaderas de autobuses no tiene nada que ver con la lamentable organización de las barras de bar. A mi si me lo llegan a contar no me lo hubiera creído pero – y lo juraría ante cualquier tribunal – cuando pedías una cocacola no te la servían de grifo, ni siquiera en lata, no: te abrían una botella de litro!! En realidad, que te abriesen una botella de litro era un chollo de puta madre. La mayor parte de las veces veías, con una mezcla de asco y resignación, como juntaban los restos de tres botellas (abiertas hora y media antes) para “componer” tu consumición. Y ojo con las vueltas porque, según los camareros, no devolvían pasta. Tal cual. Un refresco vale 2,5, tú pagas 5 y te jodes porque no te dan los cambios.

Pero vamos a la parte musical.

The Ting Tings
En aquel momento todavía no lo sabíamos, pero de lo mejorcito del festival. Estuvieron muy divertidos (“mi españolo es una mierda así que voy a estar callada”), simpáticos, sonaron muy bien y nos hicieron bailar un montón. Se repasaron su We started nothing de principio a fin (excluyendo por desgracia “Be the one”) y no hay ningún pero que se les pueda echar a la cara.

Editors
No se puede decir que estuvieran mal, pero resultaron un pelín cansinos. Mientras comprabas un bocadillo no sabías si lo que se oía de fondo era Interpol o un grupo de amigos versioneando a Joy Division. Puede que tengan un par de canciones interesantes – de hecho las tienen – pero sin más. Incapaces de mantener el interés durante hora y cuarto.

Depeche Mode
La versión adaptada a festival hizo que nos quedáramos sin parte de la escenografía (como la gran bola que gobierna el escenario) y con un setlist recortado por el peor sitio posible: manteniendo todas las nuevas y quitando unos cuantos clásicos (“Strangelove”, “Master and servant”, “Policy of truth” o “Waiting for the night”). Sin embargo, el momento mágico de Martin cantando “Home”, que sonara “Fly on the windscreen” o las clásicas vueltas de Dave en “Question of time” no nos los quitó nadie. Aunque probablemente esto último le costó la lesión, porque cuando cortaron para el bis, Dave ya iba cojeando, y en los bis estuvo bastante contenido. Al principio de la gira se comentó que “Wrong” sonaba floja, pero a estas alturas es un bombazo. “Peace” también sonó muy bien, pero el resto del SOTU fue bastante prescindible.

Kaiser Chiefs
Sabíamos lo que iban a hacer, lo hicieron tal cual y nos lo pasamos teta. Pese a quien le pese el primer disco de los Kaiser está lleno de hits incontestables y los dos siguientes, aunque no están a la misma altura, también tiene lo suyo. En directo desplegaron todo su encanto hooligan con un sonido potente y un setlist con el que era imposible fallar. Eficacia.

Cycle
Cycle ha sacado un segundo disco que tiene poquitas cosas destacables (“Back for good” y “You speak too much”, por ejemplo). En directo sonaron contundentes y hasta lograron animar al público a la hora absurda a la que tocaban (las 6 de la tarde, con todo el solazo pegando de plano). El nuevo cantante, Mathias, les pega muchísimo más que el que tuvieron momentáneamente sustituyendo al original Luke. Y la China sigue haciendo el bobo, pero me pareció más contenida que otras veces. En fin, que tenía las espectativas muy bajas, y las superaron un poco.

Placebo
Quizás tocaron muchas canciones de su nuevo Battle for the sun, pero con el sonido que consiguieron podían haber tocado canciones del último disco de La Bien Querida y el público lo habría disfrutado lo mismo. Si los Kaiser Chiefs ofrecieron eficacia, Placebo ofreció poco menos que perfección. Las proyecciones, pelín recicladas del concierto de hace dos años, apoyaban a una banda en la que destacó, además del batería que parcecía sacado de unos SClub7 góticos, la rubia del piano que en escena era como La China Patino pero al revés, es decir, chorradas y memeces las justas. El batería nuevo es un tipo super energético, la voz de Brian era acojonante y en conjunto parecía que era imposible que nada sonase mejor que eso. Super raro (aunque es un hecho que comparto) que la canción más aclamada por el público fuese “Infra-red”, que es sólo de su disco anterior. Faltaron algunas imperdibles como “Pure morning” o “Nancy boy”, pero como hemos dicho antes, se lo vamos a tener que perdonar.

Fischerspooner
El concierto absurdo del festival. Les había visto hace unos años y me parecieron divertidísimos, pero en esta ocasión el espectáculo fue totalmente cutre y sin gracia. Supongo que sacar a 4 chavalas vestidas con papel albal sería muy “cool” hace 20 años pero ahora recuerda mucho a “Los mundos de Yupi” más que a otra cosa. Las bailarinas vulgares, las coreografías vulgares y Spooner no paraba de decir chorradas vulgares que no tenían el más mínimo sentido. Recordaba al típico espectáculo barato de travestis de 70 años (con todos mis respetos a los travestis de 70 años, sólo faltaba). Aparte de que daba todo un aspecto de 100% pregrabado que tiraba para atrás. Lo único bueno es que, atendiendo mis plegarias, se ventilaron “Happy” y “A Kick in the teeth” en las 4 primeras canciones así que me puede ir a la carpa a bailar una música que apenas se oía pero que, usando mi oído biónico pude identificar como soul. Los contrastes del BBK Live.

En cuanto a la asistencia, la organización dice que unas 18.000 personas cada día. Menos que el año pasado, pero no tan pocas como para poder hablar de burbuja, fracaso, ni nada similar.

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Comentarios

1 comentario para “Bilbao BBK Live 2009”

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  1. La verdad es que el cartel era bastante apetecible, máxime cuando por culpa de esa lesión no pude ver a los DM en Sevilla. En fin. Espero que en noviembre no le de otro síncope al pobre gahan….
    EL 24 pude ver a los Placebo y coincido con vosotros, simplemente sonaron perfectos, sus proyecciones y luces eran normales, pero adecuadas, ni más ni menos, el batería tremendo y brian cantó como siempre, estupendamente.
    Y lo de las cocacolas y las vueltas, menudo cutrerío. Es lamentable como las organizaciones de conciertos, aparte de cobrarte un dineral por una entrada, permitan que las consumiciones cuesten un potosí. El otro día en la Riviera, un botellín de agua de los de 250 ml -un vaso- 4 euros, que mola bastante, como ejemplo. O cuando te ponen una cocacola de polvillos, sin gas ni sabor ni nada, mejor no combinarla con nada alcohólico porque si no entras en coma inmediato.
    En fin, mucha envidia de poder haber visto a todos esos grupos juntos (kaisers, dm, placebo, e incluso los editors)

    Escrito por Patsy Stone | agosto 4, 2009, 00:14

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