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Cine

Los abrazos rotos

Empezar a hablar de una película tan desconcertante como esta no es nada fácil. Cantidades ingentes de información proporcionada por la campaña publicitaria que acompaña a todo estreno de Almodóvar y su propia palabrería hicieron que las esperanzas por ver algo grande fueran elevadas; más si cabe porque además de ser cine dentro del cine (que me chifla), se homenajeaba a cierta película que me gusta algo así como bastante. Esto sin duda hizo que la decepción, tras verla, fuera aún mayor. Y las vueltas que me he dado por internet leyendo las  críticas que días antes había intentado evitar no han hecho más que desconcertarme totalmente: desde titulares como “La mejor película de Almodóvar” hasta “El increíble Almodóvar menguante“, acompañado de una calificación de 0 estrellas. Intentaré más o menos desgranar todo lo que tengo en la cabeza y que lleva desde el domingo intentando salir. Y está claro que habrá spoilers a mogollón.

De entrada, “Los abrazos rotos” no es una película para el gran público. Digamos que se alinea un poco más con “Hable con ella” que con “Volver” o “Todo sobre mi madre“, donde la cercanía de las historias, los personajes bien construídos y las historias amables hacían que todo el mundo se dejara llevar. En esta es difícil encontrar un personaje agradable con el que identificarse; la trama es negra o se intuye negra, y los personajes pecan de una frialdad y lejanía inaudita en sus películas (y las interpretaciones ayudan muy poco). Por otra parte, es una película llena de referencias, tantas que casi saturan al espectador. Se podría decir hasta que casi son otro protagonista de la trama: algunas ya conocidas y que son recurso habitual del director (la película de turno que los protagonistas ven y que refleja su estado anímico, en este caso “Viaje a Italia” de Rossellini) y otras nuevas y que funcionan muy bien, como la escena de cama y sábana entre Penélope Cruz y José Luis Gómez inspirada en el cuadro de Magritte o la escena de la escalera (excelente, por cierto, de principio a fin) heredera de tantas escenas de escaleras de la historia del cine (desde “Que el cielo la juzgue” a “Psycho”). El peligro de todo esto: las referencias y autohomenajes pueden poner palote a un montón de espectadores (a mí casi siempre) pero también pueden cabrear a otros muchos que pueden entender que es una maniobra para esconder las carencias de la historia. Y yo aquí estoy más con los segundos.

El problema de la película radica en varios puntos. Por un lado, la historia: se supone negra pero no lo es tanto, y nos quedamos con un palmo de narices cuando al final conocemos el desenlace; no pude evitar soltar un ¿y por eso estában todos sufriendo de esta manera? Es bastante frustrante que durante todo el metraje se nos prepare para un final que le vaya a dar la vuelta a todo y después resulte que no, que tampoco es para tanto (¿es necesaria la trama de chantaje del hijo del productor? ¿es que no se te ha ocurrido un mcguffin un poco mejor, Pedro?). Este hecho se acentúa aún más por el segundo punto problemático: la interpretación de los actores. De nada sirve que las interpretaciones sean tan apasionadamente desgarradas (Blanca Portillo está muy muy lejos de estar bien y la escena en la que Lluís Homar se abraza a las piernas de Penélope me trajo los recuerdos de la peor Marisa Paredes) si después tu desgarramiento es de chichinabo: no está apoyado argumentalmente. Tercer problema: la motivación de los personajes. Que Harry Kane (pronúnciese Hurricane) consiga montar su película como homenaje a su gran amor y como demostración del orgullo de creador no es suficiente para el espectador: necesitamos más, necesitamos emocionarnos de alguna manera, necesitamos no ver ese final y salir del cine pensando en lo poco que nos ha importado todo lo que ha pasado allí dentro. Y esto, que casi siempre venía de serie en sus películas aquí ha sido eliminado de un plumazo. El final de Magdalena  (el personaje que interpreta Penélope) ocurre de una forma tan fortuíta que no nos da tiempo a asimilarlo, no sentimos nada por ella.

Quizás el eje de la historia está equivocado (¿hubiera mejorado si hubiéramos vivido la historia desde el punto de vista de la actriz dispuesta a todo por un papel?), quizás el exceso de personajes no ayude demasiado, quizás el tono no está conseguido, quizás la elección de los actores no es muy adecuada, quizás…. Exceso de metraje, interpretaciones exageradas y fuera de tono, personajes mal dibujados, unos créditos anodinos a tono con la historia, muy poca presencia de la música de Alberto Iglesias, una fotografía oscura y sucia, una historia hiper-fría que pretende abarcar tanto que al final se pierde sin conseguir entretener y lo peor: un tufillo a autor mal entendido. Todo esto es lo malo. Pero sería injusto negarle ciertas escenas, momentos y personajes aislados en medio de tanta sosería y pretenciosidad. Para empezar, varias escenas de traca: a las mencionadas anteriormente de la escalera habría que añadir la de Magdalena entrando a la sala de proyeccción de su marido-productor y doblándose a sí misma, con todo lo que ello significa en la historia o el punto cómico que supone el personaje de la lectora de labios, en un par de escenas muy muy graciosas, que nos hacen añorar al Almodóvar que ya parece nunca volverá en forma de largo. Son esas escenas y las que conforman la película-dentro-de-la-película “Chicas y maletas” (la autoreferencia a “Mujeres al borde de un ataque de nervios”) las que nos darán las mayores alegrías, aunque el montaje final ha eliminado muchas escenas que el director asegura incluirá en el dvd, junto con el corto “La concejala antropófaga”.

Con todo esto, un pobre bagaje que no levanta una cinta que a estas alturas no sé si ha abierto un camino por el que el director pretende escapar de una forma de hacer cine, si supone un resbalón artístico del que se recuperará como casi siempre o directamente es una película que no he entendido. Y otra decepción a sumar a un año que está siendo nefasto.

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Comentarios

13 comentarios para “Los abrazos rotos”

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  1. Qué buena crítica (aunque no la comparta mucho)… Y me parece curioso que la asocies a Hable con Ella cuando su referente más obvio es La Mala Educación!

    A mi la película me sorprendió gratamente y aunque admito que hace aguas por muchos lados, prefiero que sea éste el camino a seguir por Almodóvar y no el de “Volver”, que a día de hoy es una de las películas que más perecilla me da recuperar.

    En mi caso lo que más me molesta no es su “supesta frialdad” (creo que ese tono le va mucho) o que algunos actores estén pelín sobreactuados (si hubiese justicia a Ochandiano le pasaría como a Liberto Rabal). Me molesta la “repetición”, que en el caso de Almodovar comienza a resultar cansina. Otra vez con sus alter-egos/directores de cine!!! Si en Átame un director paralítico se enamoraba de una actiz porno, en ésta un director ciego se enamora de una actriz de serie B…
    Si en Kika el protagonista era un Voyeur enfermizo inspirado en Peeping Tom, en ésta el Ochandiano vuelve a recuperar un papel similar… Y estos ejemplos son sólo unos pocos si vamos analizando con detalle el guión y los personajes. Casi todos los protagonistas y casi todo lo que nos cuenta ya ha aparecido de una forma u otra en sus anteriores pelis.

    Lo bueno (para mí) es que a pesar de ello, la película funciona, me distrae y en ocasiones me parece que alcanza cotas de gran cine. No sé, yo me he quedado con ganas de verla de nuevo. Ya con otros ojos y sin las expectativas del primer día, aver si sigo pensando lo mismo.

    Escrito por Xabi | marzo 25, 2009, 11:45
  2. He pasado por todas las fases habidas y por haber con esta película: según la estaba viendo había momentos en los cuales me aburría mortalmente, ya que veía que no avanzaba, que todo eran giros y giros para no llegar a ninguna parte, para luego impactarme con determinadas escenas –mayormente las que tú destacas-. Eso sí, según salí e hice balance, el veredicto fue que sí que me había gustado. Y aun más cuando estuve leyendo toda la información que había ido saliendo-entrevistas en EPS, Fotogramas, Cahiers du Cinema,…- y que me había negado a leer para no “condicionarme”…. Aunque todo esto es lo que hace que ahora mismo no sepa qué pensar: creo que no es demasiado bueno que para captar determinadas cosas tengan que llevarte de la manita y explicártelas, me resulta demasiado cerebral. Y ese quizás es el problema: esa autoconsciencia de multitud de referencias que hacen que al final le falte pasión a la película…y una película que habla de los efectos de la pasión en la cual en ningún momento se transmite pasión –como son por ejemplo “La ley del Deseo” o “Átame!”- pues mal funciona. Y los detonantes de la acción resultan algo tirados de los pelos: otra vez utilizamos el recurso de “la visita del rencor” –como en “La mala Educación”- con el personaje de Ernesto hijo, el mal viaje del ayudante es el que hace que se produzcan las confesiones lo que hace que resulte algo artificial por decirlo de alguna manera – y me viene a la mente un detalle: ¿Qué pensará la SGAE de ese comentario sobre “recién calentito de la mula”? –
    Aunque creo que en particular y reflexionando sobre el por qué no me llegué a meter en la trama: cada vez que oía a Blanca Portillo llamarle Harry…me acordaba del Vaquero de Chycha…y claro cualquier drama se queda en nada con ese reflejo condicionado.

    Escrito por wesmaga | marzo 25, 2009, 12:01
  3. Bueno, a ver cómo respondo a todo de una manera ordenada y sin liarme…
    Xabi, la comparación con Hable con ella viene más bien porque también me pareció una película fría, con muchas referencias y bastante elitista. Es verdad que estructuralmente está más cerca de La mala Educación, pero aquí la estructura de guión es bastante más sencilla (y tampoco estoy de acuerdo en eso que he leído por ahí de que en LAR no sabes si la película que estás viendo es esa o Chicas y Maletas, cosa que por ejemplo sí que podía pasar en La mala educación, donde ficción y realidad se mezclaban bastante bien). En cuanto a la repetición de temas ya utilizados en otras películas, no es algo que en principio me moleste. Me fijo en eso si no encuentro nada en lo que fijarme, que es lo que me ha pasado ahora. Y totalmente de acuerdo en que necesito otra visión (o más), que las ganas con las que siempre voy al cine hacen que casi siempre salga decepcionado de sus películas.
    Y a tí, wesmaga. El recorrido que dices haber hecho tras salir del cine es el mismo que he hecho yo, teniendo que recurrir incluso a explicaciones del propio director, que te dejan un poco… “vale, pues majo, no has logrado transmitir eso sino todo lo contrario”. A mi que me lleven de la mano me gusta cuando veo algo que me gusta y con la explicación pasa a encantarme, pero de no gustarme a gustarme… no ha nacido aún la explicación que consiga eso.

    Y la referencia al “Te voy a echar de menos, Harry“… simplemente sublime.

    Escrito por hexadigame? | marzo 25, 2009, 13:08
  4. No puedo estar más de acuerdo con todo lo que dices. ‘Los abrazos rotos’ también se suma mi lista de decepciones de este año nefasto: Madonna, Bat for Lashes, Fangoria… Suerte que todavía me quedan Pet Shop Boys…

    Escrito por Jaimecín | marzo 25, 2009, 20:12
  5. si yo tb coincido bastante con lo q dices, la película no emociona donde debiera, y eso es grave. Está muy bien toda la parte de Chicas y maletas y esta estética tan 90. Una cosa que añadaría es como la peli hace para el lucimiento de la Pe, esos estilismos (el momento de las pelucas es buennísimo) y esas constantes referencias a Audrey Hepburn (y es cierto q con todo le da un aire) en Hollywood eso les va a encantar!!!

    Escrito por gasord | marzo 25, 2009, 21:21
  6. gasord, yo la parte de Chicas y maletas la veo muy muy normalita. Es una pena, porque el director no se cansa de decir por todas partes la dificultad del personaje de Penélope por interpretar un papel cómico cuando su vida va por otros derroteros y yo eso en ningún momento lo veo en pantalla.
    Y vale, las reminiscencias a Audrey y todo eso… ya las tuvo en la película de Gómez Pereira “El amor perjudica seriamente la salud”, así que nada nuevo.

    Escrito por hexadigame? | marzo 26, 2009, 08:08
  7. Salí del cine sin saber si Almodovar era un cineasta super arriesgado o un patán insufrible. Hora y pico de película pensando “esto está fuera de tono” y de repente Harry se encuentra con su película en la tele y ZAS suelta esa misma frase. Desde entonces todo mejora bastante y él parece como que se “arregla” como las fotos que antes estaban rotas. Por cierto que la banda sonnora creo que entorpece un montón la película, demasiada tensión para tan poca chicha. La cuestión es si Almodovar, o cualquiera, se puede permitir aburrir media película por mucho que lo justifique luego.

    Escrito por neneindy | marzo 26, 2009, 12:10
  8. La vi ayer, y coincido prácticamente en todo (no lo leí hasta ahora :-))No entiendo como alguien que hizo ‘Qué he hecho yo para merecer esto’ y alguien que ha ganado un (merecido) Oscar de interpretación pueden estar contentos promocionando algo tan soso.
    Ojalá Almodovar contratase o colaborase con un buen guinista, porque podría hacer cosas increíbles. O eso, o más comedia, que fue lo más y con diferencia me gustó de esta película.
    Y la pregunta sobra, pero…¿quién narices rompió las fotos y por qué no se tomó la molestia de explicárnoslo?

    Escrito por cualquiera | abril 2, 2009, 21:34
  9. cualquiera, yo no me pregunté en ningún momento lo de las fotos rotas, pero conozco a uno que no para de preguntárselo también. En uno de los textos que Almodóvar escribió en el blog del rodaje dice: “El otro día volví a ver “Ascensor para el cadalso”, una de las primeras películas de Louis Malle y Jeanne Moreau. La originalidad de la película y su aroma romántico y desesperado siguen intactos después de medio siglo. Al final, cuando los personajes de Moreau y su desafortunado amante Maurice Ronet están acorralados, condenados a vivir en cárceles distintas, aparecen unas fotos de la pareja en sus buenos momentos, abrazados. La voz en off de Jeanne Moreau habla de esos abrazos fotografiados como algo eterno, algo que nadie podrá romper y permanecerá para siempre, mientras ella se consumirá en la cárcel. De ese tipo de abrazos habla mi próxima película, “los abrazos rotos”.
    Es la única cosa que he encontrado al respecto.

    Escrito por hexadigame? | abril 5, 2009, 21:13
  10. [...] Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar, y Map of the sounds of Tokyo, de Isabel Coixet, competirán por la Palma de Oro, a la que también aspiran pesos pesados como Jane Campion (con Bright Star), Michael Haneke (Das Weisse Band), Ang Lee (Taking Woodstock), Ken Loach (Looking for Eric), Park Chan-Wook (Bak-Jwi), Lars von Trier (Antichrist) o Quentin Tarantino (Inglourious Bastards). [...]

    Escrito por A Cannes | discotraxx | abril 23, 2009, 21:04
  11. Debo ser tonto, porque a mí me ha encantado la película. Pero tanto experto despotricando contra ella… debe ser que no sé nada de cine…

    Escrito por El_Cinéfago | noviembre 29, 2009, 23:25
  12. Qué casualidad, acabo de verla (debe de ser que le tenía miedo, no suelo demorar tanto las pelis de Almodóvar), entro a leer esto y alguien acaba de dejar un comentario.

    A mí me ha aburrido soberanamente, y creo que es una de las pelis de Almodóvar en la que peor están los actores, así en general. El mejor con diferencia, Lluis Homar.

    Escrito por eurocero | noviembre 30, 2009, 01:33
  13. [...] bien recibida (aunque tuvo sus defensores, y muy vehementes). Con el tiempo y un segundo visionado mis impresiones sobre la película no han mejorado demasiado, y más allá de los aciertos, reminiscencias de otras obras, algunas [...]

    Escrito por La piel que habito | discotraxx | septiembre 12, 2011, 19:48

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