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Cine

Psycho: quien ríe el último ríe mejor

1999: el mundillo cinematográfico tiene nuevo tótem contra el que dirigir sus puyas: Gus Van Sant planea hacer un remake del clásico de Hitchcock Psicosis. Intocable donde las haya, la película que puso en el mapa a Norman Bates podía tener secuelas infumables pero no podía tener remakes, que obviamente no iban a mejorar el original. Eso pensaban los críticos cuando, aun sin haberse recuperado del susto inicial, se enteran que el remake iba a ser una copia 1:1 del original, plano a plano, con lo que ya directamente Gus Van Sant se gana ser asesinado a garrote vil en la plaza del pueblo. Y aunque Haneke lo hiciera después con su propia obra o Todd Haynes  con Lejos del cielo (aunque a lo suyo lo llamaron “redefinición”), nadie les dio tanta caña como al pobre de Gus.

La idea inicial no parte de Gus Van Sant, sino que (como casi siempre) son los estudios los que, tras el éxito cosechado con El Indomable Will Hunting (que sería todo lo que sería pero aseguró el trabajo para muchos años posteriores al director) deciden premiarle proponiéndole realizar dicho remake. El director, consciente del regalo envenenado y con menos ganas que cero de afrontar una empresa como esta, decide proponerle al estudio su visión de lo que tenía que ser esta Psicosis: una copia exacta de la de Hitchcok pero en color. Y claro, los ejecutivos se frotan las manos sabiendo la polémica que esto va a generar y las cantidades ingentes de jovenzuelos despistados que acudirán al cine a ver “una peli de miedo con un cartel acojonante” (porque el cartel es muy bueno, eso sí) que en la vida se hubieran parado a prestarle un mínimo de atención a la original. 

Dicho y hecho. Se busca un plantel de actores de primera, se prepara el storyboard a partir de la visión de la película original y se empiezan a tirar planos con los mismos encuadres, mismos travellings y mismas interpretaciones. A todo esto le añadimos la música original de Bernard Herrmann y los estupendos créditos de Saul Bass teñidos de verde y tenemos película. Y encima yo, como director, me meto en la producción y gano dinero con la broma. 

Por supuesto nadie entendió de qué iba la cosa. Con años de por medio, uno empieza a entender las intenciones del director y no le queda más remedio que aplaudirlas. Aplaudirlas por la valentía que supone cavarte tu propia tumba artística con una decisión como esta. Pero también por tener los santos cojones de demostrar la absurdez del concepto remake haciendo el remake de los remakes. Van Sant se convierte en un director extremista que parece haber escuchado las opiniones de todos y las va desmontando una a una. A aquellos que dicen que un remake debe ser lo más fiel posible al original les da en toda la cara con la misma película de hace 40 años. A los que pretenden que introduzca variaciones en la misma le dice que no, que la única manera de ver esa película es como la están viendo. A los críticos de doble rasero que no son capaces de enfrentarse a un experimento como este dejando fuera prejuicios (si la primera era tan buena, esta que es una copia de la misma también debe serlo, ¿no?). Pero sobre todo demuestra (y como consecuencia de todo lo anterior) a todos esos ejecutivos cocainómanos que dan el Sí/No a una película que todo remake está condenado, desde su nacimiento, al fracaso artístico. 

Con la película también se demuestra que el lenguaje cinematográfico imperante en el cine clásico de 1960 (y mira que la Psicosis original era poco clásica…) está totalmente desfasado en 1999. El uso de planos cortísimos (con la cámara casi pegada a los actores), las largas y tensas escenas, planos/contraplanos que demuestran quién domina a quien en la escena, los estáticos que se convierten en travellings y después otra vez en estáticos (dirigiendo la atención del espectador en todo momento, para que te fijes en lo que te tienes que fijar) o las apariciones de Norman Bates travestido son recursos que chirrían muchísimo en una película de 1998 aunque fueran revolucionarios en 1960

Si hociquean por internet van a encontrar muy pocas críticas que hayan entendido de qué iba esto. Yo mismo pensaba que una película como esta no se debería haber hecho nunca; hasta que leí un artículo de Ángel Quintana en Cahiers du Cinema España donde vi la luz. Y un consejo: hagan como yo y no vean la película como otra cualquiera; véanla pensando en el trabajo fin de carrera más caro que se haya realizado hasta el momento. Eso, y no otra cosa, es Psycho.

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Comentarios

9 comentarios para “Psycho: quien ríe el último ríe mejor”

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  1. Lo que sí que en el remake Norman se hace una paja cuando hace de voyeur.

    Escrito por Yeirus | marzo 12, 2009, 09:47
  2. Si, hay varios cambios. Al final el ego de autor le delató: ese cambio, lo de “espera que voy a por el walkman” y los insertos de imágenes en los asesinatos.

    Escrito por hexadigame? | marzo 12, 2009, 10:01
  3. Lo que puso de manifiesto este remake calcado plano por plano, es que en el cine como en cualquier actividad artística hay un elemento intangible, llamémosle talento, magia o como sea, que hace que el original sea fascinante, y la copia una chorrada como un piano. También debió influir el rodar la copia en color, a quién se le ocurre…

    No coincido del todo en que un remake esté condenado al fracaso artístico, hay ejemplos de revisiones de films que resultan muy oportunas como “El talento de Mr. Ripley” de Minguella, que es un peliculón que en nada tiene que envidiar al original, “A pleno sol”, aunque realmente es dificil recordar algún otro remake digno de mención.

    Saludos

    Escrito por Truman Von Harket | marzo 12, 2009, 11:58
  4. A mi me parece que la fotografía en color de Psycho de Van Sant es BESTIAL. Y la escena final, con ese paisaje en tonos pastel, de poner los pelos de punta.

    Escrito por hexadigame? | marzo 12, 2009, 12:01
  5. Truman,creo que habría que distinguir ciertas cosas.
    Me parece que coger “El talento de Mr Ripley” como ejemplo de remake, está un poquito tirado por los pelos. Yo más bien definiría ambas como adaptaciones de la novela de Patricia Highsmith…vamos,que es como decir que cualquier versión de Dracula es un remake de Nosferatu -si es que no hay una versión anterior,que ahora mismo no me acuerdo-.
    Y aunque también es cierto que “Psycho” es una adaptación literaria de una novela de Robert Bloch, la versión de Van Sant está hecha con toda la intencionalidad que tan bien explica Hexa…Creo que el sentido o la intención de esta entrada no es comparar “quien la tiene más grande” sino más bien cual es el proceso por el cual los implicados en la versión a color deciden hacer “una fotocopia a color”.
    Y creo que si quieres comparar remakes, hubiese sido preferible comparar por ejemplo las dos versiones de “La Matanza de Texas” o de “Las Colinas tienen ojos”,que esas sí que son remakes filmicos reales.
    Y estoy de acuerdo que la fotografía de Chris Doyle es una verdadera gozada.

    Escrito por wesmaga | marzo 12, 2009, 12:50
  6. ¿El lenguaje de Hitchcock no era muy propio de Hitchcock? Quiero decir, choca verlo en el 99, pero ese tipo de planos, escenas, etc. de las que hablas estoy seguro de que ya eran muy chocantes en 1960. Es que eso, como tú dices, el cine “clásico” de Hitchcock tiene muy poco de clásico.

    Escrito por eurocero | marzo 12, 2009, 14:50
  7. Si, eso es lo que quería decir: no quería abarcar a todo el cine clásico, me estaba refiriendo a Hitchcock. Es que además, algunas pelis suyas que veo ahora me resultan hiperartificiales. La que más, creo, Marnie la ladrona.

    Escrito por hexadigame? | marzo 12, 2009, 16:07
  8. [...] escenas de escaleras de la historia del cine (desde “Que el cielo la juzgue” a “Psycho”). El peligro de todo esto: las referencias y autohomenajes pueden poner palote a un montón de [...]

    Escrito por Los abrazos rotos | discotraxx | marzo 25, 2009, 08:05
  9. [...] plano a plano, del original. En este apartado, tenemos dos exponentes claros: Gus Van Sant y su copia de Psicosis y Michael Haneke y su Funny Games [...]

    Escrito por De Remake | discotraxx | julio 8, 2009, 08:50

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