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Videodrome

Videodrome 28/11/08

Siento debilidad por la rubia con andares de pato. A pesar de que cada vez se parece más a una muñeca hinchable, el hecho de que su nombre aparezca en cartel es sinónimo de que la película me va a gustar. Aunque dudo mucho que consiga perdonarle el aburrimiento infinito que me invadió viendo el biopic de Diane Arbus o la media hora que aguanté de Embrujada, aquí les dejo tres muestras recientes del buen ojo que tiene esta mujer para elegir las películas en las que trabaja.

Margot y la boda “Margot at the wedding” de Noah Baumbach (2007);
Si les gustan las historias sobre reuniones familiares donde todos empiezan muy simpáticos y acaban echando pestes los unos de los otros, ésta es su película. Mucho más divertida, interesante y, en definitiva, mejor que la anterior película de su director, en “Margot y la boda” verán a dos hermanas hacer cosas sin sentido, poniéndose en ridículo y demostrando que ambas dos están como dos chiflos. El gran acierto del director y guionista es hacer que todos los personajes resulten entrañables aunque muchas veces el comportamiento de estos te desoriente totalmente. ¿Por que Jennifer Jason Leigh no hace más películas? Ahí dejo la pregunta.

Invasión “The Invasion” de Oliver Hirschbiegel (2007). Si no fuera por el final, esta nueva vuelta de tuerca a “La invasión de los ladrones de cuerpos” sería perfecta. Es difícil de creer, lo sé, y ni yo mismo daba un duro por la película pero el buen hacer de su director – la primera hora es para leventarse a aplaudir – me calló la boca. Abel Ferrara y Phillip Kaufman supongo que se comieron los puños cuando la vieron y no es para menos porque algunas escenas, casi todas en la primera mitad de film, son un ejemplo de tensión y suspense. Desgraciadamente, los estudios metieron la zarpa cambiando el desenlace y nos dejaron con las ganas de saber qué pasó realmente. Atención fans de Expediente X porque Cassandra Spender aparece en un papel secundario y, como siempre, se queja de marido.

Birth de Jonathan Glazer (2004):
No sólo la mejor película de ese año sino que también estará, con toda seguridad, dentro de los mejores títulos de la decada. Absolutamente hipnótica, con un lenguaje depuradísimo, el film de Jonathan Glazer – que ya avisó con Sexy Beast y sus videoclips – transforma un guión que en manos de cualquier otro se habría convertido en una insufrible y cursi tontería en algo que pocas veces, por no decir nunca, hemos visto en una pantalla. Si después de verla buscan en foros encontrarán miles de conversaciones sobre la preciosa escena inicial, la no menos bonita escena del final y ese primer plano de Nicole Kidman en la ópera: tres momentos que por si solos justifican el visionado de Birth. Fans de M. Night Shyamalan y su artesanía detrás de la cámara, prepárense a disfrutar con la historia de un niño que asegura ser el marido, muerto diez años antes, de Nicole Kidman y de como ésta acabará dudando hasta de su sombra. Imprescindible es poco.

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