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Michael Chabon: Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay

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Ganador del premio Pulitzer en 2001, Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay es un libro en el que entrarás muy fácilmente si alguna vez has sentido atracción por el mundo del cómic o simplemente te interesa el funcionamiento del proceso creativo. Teniendo en cuenta que mi interés por el mundo del cómic es más o menos nulo (no por nada, sino por que soy incapaz de seguir a un personaje durante tanto tiempo), estaba claro que no era por ahí por donde este libro me iba a enganchar. Y tengo que reconocer que, incluso con el hándicap del desconocimiento, ha terminado siendo una buena experiencia pero con matices.

La historia que propone Chabon se parece bastante a la de los creadores de Superman: dos donnadies que, por circunstancias que ellos no han elegido, acaban en una misma cama. Es ahí donde comienzan a desvelarse sus sueños e inquietudes el uno al otro, hasta descubrir que los dos tienen cierta facilidad para el dibujo y la narración de historias. Y lo que al principio empieza como un juego, termina convirtiéndolos en los dos autores más importantes de cómics de la época, capaces de crear un superhéroe que hace sombra al mismísimo Superman y otros héroes menores gracias a los cuales consiguen colocar en primer plano a la editorial que confía en ellos. Los hechos externos (la segunda guerra mundial), el pasado de uno de los chicos y las consecuencias que en éste provoca, los entresijos empresariales de una editorial, el nulo reconocimiento de la sociedad y el mundo del arte a los autores de cómics o las decisiones casi impuestas que tienen que tomar en sus vidas hacen que sus historias personales sean más apasionantes que las de su más famoso superhéroe: El Escapista.

El principal problema es la forma de narrar que tiene Chabon: el abuso del flashback llega a ser continuo, pesadísimo. Lo que en el lenguaje audiovisual no sons más que 3 minutos a lo sumo, aquí es: un primer párrafo donde te situa al/los personajes, vuelta al pasado a un punto que en principio, no tiene nada que ver con el comienzo del capítulo, desarrollo del flashback durante una media de 5 páginas (lo que hace que te olvides totalmente de por donde ibas) y vuelta al principio. Esto, que leído una vez resulta hasta de agradecer (por salir de la monotonía narrativa), llega a convertirse en una pesadilla que hace la lectura mucho más confusa, pues te pierdes en historias dentro de historias dentro de historias. Termina ocurriendo que la estructura narrativa está por encima de la historia, en la que a veces me costaba concentrarme acordándome de la madre de Chabon. Por no hablar de los adjetivos cursis con los que califica ciertas situaciones/personas o las parrafadas que se marca de vez en cuando. Un ejemplo: “…le entristeció, no porque viera alguna clase de alegoría instructiva o sermón severo sobre la vanidad de todas las esperanzas humanas y fantasías utópicas en la transformación de un resplandeciente sueño estival en una inmensa ciénaga de barro congelado al caer una noche de septiembre, sino porque había amado de verdad la Feria…“. ¿Cosas de la traducción? No creo, sinceramente. Con textos como esos cuesta mucho volver a concentrarse en lo que realmente merece la pena del libro.

Y eso no es otra cosa que la perfecta ambientación. Los personajes son ficticios pero en todo momento se mueven en un entorno real por el que pululan los creadores de Superman o Stan Lee, se habla abiertamente de las editoriales American y Detective Comics y de sus principales productos (Superman, Batman, Capitán América…), se diserta sobre la necesidad de acompañar al héroe de un pupilo-aprendiz, de la influencia de los cómics en los inocentes jóvenes americanos, pero sobre todo, y esto es lo que más me gustó, se describe el proceso creativo de una manera magistral. Asistimos a una clase sobre creación de superhéroes tremendamente divertida y didáctica, a la necesidad de abrir nuevos caminos en las historias de éstos y a cómo afrontar como autores la falta de éxito y la presión mediática.

Sólo por eso merece la pena. Y se le perdona todo lo demás.

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Comentarios

3 comentarios para “Michael Chabon: Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay”

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  1. este lo tengo en los libros pendientes de leer, a ver cuándo me pongo. pero leí ‘la solución final’ el año pasado y me gustó bastante. claro que comparado con esto es un cuento, tiene poco más de 100 páginas y se lee en nada.

    Escrito por almejita | noviembre 11, 2008, 09:28
  2. Lo terminé hace un par de semanas! Esa pesadez de la que hablas yo no la noté, me gustó de principio a fin, de lo bien escrito que está y de lo fluido que se hace…ni el párrafo que citas, ni el estilo recargado que lamentas, me suenan de nada, quizá hay más de una traducción! Super-recomendable.

    Escrito por cualquiera | noviembre 11, 2008, 10:22
  3. Después te busco la página en la que sale, y por si tienes otra edición que no sea la de bolsillo, el capítulo en el que sale. ¡Yo no sería capaz de inventarme una cosa así! ;-)

    Escrito por hexadigame? | noviembre 11, 2008, 10:25

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