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Cine

Hermana… ¿por qué hay sangre en tu pelo?

Aldrich sabía lo que hacía cuando, además de todo lo que el truculento guión nos ofrecía, decidió reunir en pantalla a las dos más grandes estrellas (cuando estrella servía para designar a alguien realmente importante dentro del cine, no como ahora) del cine del momento: Bette Davis, que estaba ya en el declive (ya quisiera yo un declive así) de su carrera y Joan Crawford, que se estaba empezando a convertir en el cliché en el que acabaría sus días, y jugar con la historia personal existente entre ambas para que ésto beneficiara a la película.

Bette Davis decía de Joan Crawford que ésta “se acostó con todas las estrellas masculinas de la Metro Goldwyng Mayer excepto con Lassie“. A lo que Crawford respondía “yo necesito tener sexo para tener la tez clara“, librándose de toda culpa por tener una vida sexual fuera de lo normal para la época: sus tendencias lésbicas no eran un secreto para nadie y hay millones de rumores que listan el número de directoras y actrices que la Crawford se benefició. Y una de ellas fue, por supuesto, Bette Davis.

No se sabe qué pasaría durante la noche en la que supuestamente estuvieron juntas (según el libro Hollywood Queer de Leandro Palencia), ni si de verdad llegó a existir una relación entre ambas, pero lo que sí que es verdad es el odio que la una sentía por la otra. De ahí que fuera bastante sorprendente que aceptaran participar en una película así. ¿Qué fue de Baby Jane? narra la historia (si no la has visto es para matarte) de las hermanas Hudson: la pequeña Jane (Davis) es una estrella infantil que actúa por todo el país y vive en un éxito continuo. La mayor (Crawford) tiene que aguantar ser una comparsa de la pequeña Jane, viendo como todos los halagos van para la insoportable niña cantante. Todo da un vuelco cuando, unos años después, las dos se ven obligadas a vivir recluídas en la mansión familiar y Jane tiene que hacerse cargo de su hermana mayor, que ha quedado paralítica tras un accidente. Las tensiones que provocarán los cuidados constantes que requiere su hermana, lo rápido que la sociedad ha olvidado su carrera y sus problemas con el alcohol harán que la locura de Jane llegue hasta límites insospechados y haga de su hermana el blanco de todas sus hazañas.

Ante este panorama de guión, me imagino a Bette Davis leyendo la escena de la bandeja del desayuno (grande) o en la que le propina una soberana paliza a Joan Crawford y pensando… “pues sí, voy a hacer esta película“. Porque digo yo que debe ser el sueño de cualquier actor el poder vejar y maltratar a tu archienenmiga personal en la ficción. Y todo esto permitiéndote interpretar el papel de una vieja hipermaquillada, con cara y pelo de desquiciada, que se pasa media película borracha y cantando su canción infantil más famosa mientras sus ojos parecen salírsele de las órbitas. Sí, yo también quiero un papel así. Por no hablar de Joan Crawford, asumiendo el rol de persona necesitada (cuando en sus papeles rara vez había necesitado de alguien) e inocente (ya vendrían los tiempos en los que se pondría a cortar cabezas). Y aunque la película sea tremendamente macabra, consigue que por un lado no quieras que a la pobre inválida le hagan más daño pero por otro desees ver cuál será la nueva putada de Jane y qué consecuencias traerá para su hermana. Por supuesto una película así tenía que tener un final a la altura, y en este caso, los últimos 8 minutos ponen a cada uno en su lugar y a ti te dejan con la boca abierta durante varios años, como me ha pasado a mi.

Al final el rodaje terminó sin incidentes pero la película protagonizó una anécdota que alargó un poco más la agonía de la relación entre Davis y Crawford. Todo el mundo pensaba que ambas serían nominadas como actrices (más que pensar, esperaban que pasase, para no escuchar los gritos de la no-nominada). Al final sólo Bette Davis fue reconocida, lo que hizo que Crawford permaneciera durante toda la gala de entrega en segundo plano. Cuando llegó el momento del Oscar a la mejor actriz, éste fue a parar a Anne Bancroft por El milagro de Anna Sullivan, que no había acudido a recoger el premio. ¿Y quién se ofreció para subir al escenario? Por supuesto Joan Crawford, logrando aparecer al día siguiente en la foto de todos los periódicos junto a la terna de ganadores de los oscars de interpretación. Si no hay venganza más fría que esa, que venga Dios y lo vea.

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Comentarios

6 comentarios para “Hermana… ¿por qué hay sangre en tu pelo?”

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  1. Impresionante artículo. Y eso que no he visto la peli (si, ya me mato a mi mismo luego)

    Escrito por Nui | octubre 27, 2008, 20:14
  2. Es la peli más flipante que he visto en mi vida, y sin rubor te lo digo, oye.

    Escrito por marcos c | octubre 27, 2008, 22:27
  3. Luego hicieron otra, Canción de cuna para un cadáver, donde Bette Davis repetía el mismo papel. No tan conseguida, la verdad.

    Escrito por Nico del Moral | octubre 27, 2008, 22:54
  4. Si, la verdad es que olía a leguas el intento de repetir el éxito. De hecho, esa peli también es conocida como ¿Qué fue de la prima Charlotte?.

    Escrito por hexadigame? | octubre 28, 2008, 00:00
  5. Fantástico artículo, y como bien dices, esta película es de visionado obligado. Es cierto que hay mucho interés alrededor de Qué fue de Baby Jane por la mala relación entre ambas actrices. Parece ser que Joan Crawford quería conquistar a Bette Davis, pero ésta la rechazó durante el rodaje, y a partir de ahí, se agudizaron sus problemas. Escribí hace unos meses un post sobre la biografía que ha salido de Davis por el centenario de su nacimiento, “Amarga Victoria”, por si os apetece echar un vistazo:
    http://gesloten.blogspot.com/2008/04/bette-davis-y-su-amarga-victoria.html

    Un saludo

    Escrito por Gaspashá Gorkovskaya | octubre 28, 2008, 00:47
  6. Artículo magnifico y película para qué decir. No se la pierdan!!!!

    Escrito por Patsy Stone | noviembre 3, 2008, 21:17

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