// estás leyendo...

Cine

Polyester: Filmed in Odorama!

Polyester se sitúa, dentro de la carrera de Waters, entre Desperate Living y Hairspray, su obra más “inocente”. No es casual que, en estos años, Waters se suavizara un poco con respecto a lo que nos había enseñado en Pink Flamingos: allí ya había creado la escena más desagradable de la historia del cine (cuidado, en serio), y por tanto transgredir con escenas desagradables ya no tenía gracia, pues la película más inmunda de la historia del cine ya había sido creada. Por tanto, tanto esta Polyester como la posterior Hairspray (y en realidad todo lo que vino después) muestran a un Waters con ganas de no molestar demasiado. En ambas películas los personajes, lejos de regodearse en su frikismo, aspiran a la normalidad, a entrar en el aro de una sociedad americana que adoran desde fuera. La Francine Fishpaw que interpreta Divine está cansada de tener una familia borderline y aspira a vivir una vida normal, comiendo tarta de manzana y celebrando acciones de gracia con sus hijos y marido ideal. No importa que para ello ocurran miles de desgracias: lo importante es el llegar, no todo lo que se deja en el camino.

Vista en el 2008, Polyester evidentemente no escandaliza lo más mínimo. A estas alturas, una hija fanática del sexo, el alcohol y la diversión a los 14 años, un hijo fetichista que sólo siente placer rompiendo los tobillos de jóvenes mujeres, un marido dueño de un cine porno que pega palizas a su mujer y no la toca desde hace años o una rica amiga heredera a la par que retrasada que es la única que la entiende no son más bizarros que muchas de las cosas/personajes/situaciones que vemos en la televisión actual. Tampoco creo que en la época escandalizaran igual que cuando Waters empezó, por lo que, despojada de su carácter transgresor, Polyester es una divertida comedia negra, pésimamente interpretada aunque dirigida con ritmo y mala leche, algo que se le presupone al director “de serie”. Tiene algunas escenas memorables (cada una de las apariciones del hijo, ya sea tronchando tobillos o excitándose mientras las vecinas se cortan las uñas de los pies) y algunos personajes de traca, como esa vecina (interpretada -creo- por una persona disminuida) que siempre le encuentra el lado bueno a todas y cada una de las desgracias de Divine o esa hija que, tras intentar abortar chocando su barriga contra todos los muebles de la casa, decide pasarse al macramé (y que nos deja esa gran frase que es “Nunca quise utilizar el macramé para matar”).

Pero la verdadera razón por la que tenía ganas de ver la película y por la que he esperado todo este tiempo era por poder disfrutarla tal y como el director la concibió: con su famoso Odorama. Este formato de rodaje, heredero tardío de otros surgidos en la época en la que el cine tenía que arrancar espectadores a la televisión como fuera (Cinemascope, Vistavisión…), permitía a cada uno de los espectadores una inmersión en la película nunca vista hasta ese momento. Nada de 3D, formato Imax o dibujos animados + personajes reales: el odorama te permitía oler lo mismo que la protagonista en momentos puntuales de la película. Si no es el elemento de promoción y la broma más currada que se ha inventado un director en la historia, que venga Dios y lo vea. En el film, y durante diez momentos concretos (siempre anticipadores de una desgracia, por cierto), se nos indica un número en la pantalla que, en la tarjeta Odorama se corresponde con una zona que podemos rascar y así oler a rosas, basura, sudor, mofeta o perfume. Evidentemente este sistema nació y murió con la película de Waters, pero desde que conocí su existencia no he hecho más que rezar por una edición en DVD que lo incluyera, hasta que la encontré. Evidentemente llega un momento en que la tarjeta empieza a mezclar olores y no sabes si lo que estás oliendo es el perfume o la mofeta, porque todo huele igual de mal.

Una pena que hoy en día nadie haga cosas como estas y lo más parecido que podamos encontrar son cuatro chistes bien hilados en comedias de adolescentes americanos a los que, de lo mal que pintan, la mayoría de las veces ni les hincamos el diente. ¡Sr. Waters, por favor, haga más películas!

Reportaje de El cine de lo que yo te diga sobre Pink Flamingos y la famosa escena del perro.

Comparte este artículo:

Artículos relacionados:

Comentarios

3 comentarios para “Polyester: Filmed in Odorama!”

RSS de los comentarios de este artículo | Dirección de trackback

  1. El hijo es Stiv Bators, de los Dead Boys:
    http://www.youtube.com/watch?v=r8dC9M6OCkE
    En su libro Majareta, John Waters comenta largamente la devoción que sentía por William Castle, el padre de los gimmicks o trucos de producción.
    Me encantaría poder ver Polyester en glorioso odorama.

    Escrito por fran | septiembre 10, 2008, 11:25
  2. mi gozo en un pozo!!! he visto el titular y lo primero que pensé: OMG! van a estrenarla en algún cine de Madrid. Bueno, intentaré hacerme con la edición en DVD y los rasca-odoramas…

    Escrito por interinoasesino | septiembre 10, 2008, 12:54
  3. [...] [...]

    Escrito por Anónimo | mayo 2, 2011, 15:10

Escribir un comentario