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Cine

Jo, qué noche (After hours)

Antes de que existieran el IRC o las webs de contactos, no parecía una mala idea conseguir una cita con un desconocido (desconocida, en este caso) charlando en una cafetería con un libro de Henry Miller como excusa. Eso es lo que hace Paul Hackett (interpretado por Griffin Dunne), que decide visitar esa misma noche, tras haber conseguido su número de teléfono, a Marcy Franklin (Rosanna Arquette). Pero, como sucede también en la era de internet, las cosas pueden salir mal y no ser como uno se las había imaginado, así que, tras ver el panorama y darse cuenta de que en aquella casa todo es demasiado raro, decide volver a la suya propia, algo aparentemente sencillo, pero que se convertirá en una auténtica misión imposible y en una pesadilla que parece que nunca terminará.

Este es el punto de partida de Jo, qué noche (el asombroso título que le pusieron a After hours en nuestro país), una película que en numerosas ocasiones se ha considerado, de un modo injusto, menor dentro de la carrera de Martin Scorsese. Tras haber aparcado, por falta de apoyo económico por parte de la Paramount (presionada por grupos religiosos), el ambicioso proyecto de La última tentación de Cristo, que finalmente rodaría pocos años después, decidió embarcarse en esta obra de bajo presupuesto y carácter decididamente underground, que estuvo a punto de dirigir Tim Burton.

Jo, qué noche
parte de un guión de Joseph Minion (aparentemente con partes plagiadas, se descubrió después), que mezcla thriller, humor negro y situaciones rayando lo inverosímil. La fauna nocturna que Paul Hackett se va encontrando por las calles de Nueva York es de lo más variopinto y extravagante, como los memorables personajes femeninos interpretados por Linda Fiorentino, Teri Garr y Catherine O’Hara. Asistimos a un chocante contraste entre el día y la noche, lo decente y lo sórdido, vidas grises y otras más alternativas, y, de un modo alegórico, el cielo y el infierno al que desciende el protagonista. Bajo el alocado y frenético ritmo con el que discurre la acción, subyacen temas como la soledad, la frustración o la incomunicación.

Pero es, ante todo, una película francamente divertida, ante la cual uno no puede dejar de esbozar una sonrisa, o incluso soltar alguna sonora carcajada, siendo testigo del cúmulo de surrealistas desgracias que le van sucediendo a Paul. Si a ello le añadimos sus tintes hitchcockianos (la figura del falso culpable perseguido, tan recurrente en la filmografía del maestro del suspense), las referencias directas a Kafka (en el diálogo mantenido con el portero del Club Berlin) e incluso un cameo del propio Scorsese (busquen dentro del mismo club), la conclusión es clara: Jo, qué noche tal vez sea menor en intenciones y presupuesto, pero es grande en todo lo demás. Y encima, a pesar de su estética tan marcadamente ochentera, visualmente no ha envejecido nada mal.

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Comentarios

3 comentarios para “Jo, qué noche (After hours)”

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  1. A mí es una película que me pasó sin pena ni gloria.

    Salvo por una cosa.

    Una frase que se me ha quedado marcada para siempre.

    ¡¡¡RÍNDETE, DOROTHY!!!

    Escrito por marcos c | junio 26, 2008, 16:52
  2. Este, y “Olvídate de Mi”, son los títulos más desacertados de la historia del cine en España.

    Escrito por hedonista | junio 26, 2008, 20:20
  3. “¡Que chupi!” (Teri Garr).
    Obra maestra la mires por donde la mires.

    Escrito por Xabi | junio 27, 2008, 11:13

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