
El sÃndrome de la cuarta temporada se ha cebado con Mujeres desesperadas: de largo, la cuarta ha sido la peor temporada de la serie, aunque la que más éxito de público ha cosechado.
Porque está claro que el agotamiento al que las cadenas someten a las series hace que los guionistas se inventen tramas absurdas o tengamos que soportar a personajes tan de relleno que te entran ganas de darle al FWD cada vez que aparecen en pantalla. Ejemplos recientes: Alias (que a partir del final de la tercera temporada se convierte en banco de pruebas de ideas absurdas), Lost (cuya cuarta temporada ha traspasado la barrera de ser interesante para ser directamente previsible en su imprevisibilidad) o AnatomÃa de Grey (que ha trillado tanto las relaciones entre los personajes que lo único que deseas es la muerte para cada uno de ellos).
En el caso de Mujeres han tenido la culpa la huelga de guionistas y el afán de hacer la trama central más interesante que la anterior. Después de una primera temporada divertida, emocionante y folletinesca, la segunda supuso un jarro de agua frÃa por la poca interacción existente entre los personajes protagonistas. Esto, unido a lo poco que nos importaba la historia de la vecina y lo desagradable de los personajes, hicieron que casi nos desengancháramos. En la tercera le dimos una segunda oportunidad y no nos arrepentimos: de lejos, ha sido la que más nos ha gustado y la que más nos mantuvo en vilo (ese final…). Por tanto, esta cuarta temporada se presentaba como la de la confirmación de que tanto el elenco como los guionistas seguÃan en estado de gracia.
Pero no, ya desde el principio las cosas no iban demasiado bien: el tremendo final de la tercera se resolvÃa en apenas unos segundos, sin más consecuencias. SeguÃan sin cruzarse las lÃneas argumentales de las protagonistas, como si cada una estuviera protagonizando su propio spin-off dentro de la serie (de hecho, si no me falla la memoria, puedo contar con los dedos de una mano las veces que las cinco se ven envueltas en una historia común). De la pareja gay (fuente de chascarrillos de la paleta de Susan y de la wannabe de Eva Longoria Parker) nos olvidamos a los cinco minutos de que aparecieran, y la historia de la nueva vecina se desarrollaba tan con cuenta gotas (se ha dejado todo para el capÃtulo final) que en realidad, el peso de la serie lo llevaban las historias absurdas y cómicas de las protagonistas.
Historias intrascendentes que no han bastado para sacarla de la mediocridad. Si a eso le sumamos que los personajes han pretendido evolucionar hacia no se sabe dónde (Bree es una caricatura de sà misma, Lynette ha perdido el punto cómico que contrastaba perfectamente con su mala leche, Susan ha dejado de ser la torpe para ser absolutamente nada, Gabrielle Solis es la bombera torera de la serie, con sus gracietas y su amoralidad, y Edie simplemente ha desaparecido para los guionistas) y que ese pseudo-final de temporada del capÃtulo 9 la emparenta directamente con los peores tiempos de Los Colby y Falcon Crest (sÃ, tuvieron buenos tiempos), pues tenemos una serie que pide a gritos que alguien en su sano juicio le dé una buena temporada de despedida y aquà no ha pasado nada.
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Cuando he empezado a leer el artÃculo he pensado que iba a estar en total desacuerdo, pero la verdad es que no, coincido bastante con lo que cuentas.
Aunque, eso sÃ, yo no dirÃa tanto como acabarla, porque me sigue resultando entretenida. :)
Si es que lo peor es que a mi me gustarÃa que me siguiera gustando igual, pero es que con algunas cosas ya no puedo. Lo más sangrante, sin duda, es el odio que he desarrollado hacia ciertos personajes como el de Gabrielle o Susan, que me hacen imposible disfrutar de sus historias.
Yo, en total desacuerdo. Esta temporada ha tenido ****SPOILERS**** el tornado (que está a la altura del capÃtulo del supermercado), el final de la historia de la nueva vecina (fastuoso), el final-final de la temporada (priceless la nueva vida de la Longoria), la historia de la niñata psicópata, escenas de Bree disparando armas de fuego…
Para mÃ, mejor que la tercera!
**** MAS SPOILERS ****
El tornado en sà fue bestial, pero la historia de la vecina prometÃa más. Con todo, lo que menos me ha gustado de esta temporada ha sido el desarrollo de mis personajes más queridos, Bree y sobre todo Lynette.
La tercera sigue siendo mi favorita, y creo que todavÃa tiene mucho que dar.
**** CONTINUAMOS CON SPOILERS ****
El capÃtulo del supermercado es la leche lo mires como lo mires. Yo de esta salvarÃa la niña psicópata, lo bien que le sientan las pelucas a Lynette y la escena final, por lo mal parada que sale mi personaje más odiado, Gabrielle.
Joder con los spoilers!! No he podido leer nada.
yo, como veo esta semana un capÃtulo de la cuarta, la que viene uno de la segunda, y después me paso dos semanas sin ver nada, no soy capaz de centrarme en las tramas, ni de enterarme qué hace fulano con mengana, o citranita con un niño en brazos, y me causa rechazo que a una sola persona le puedan pasar tantÃsimas cosas en tan poco tiempo… pero… aún asà me sigue sorprendiendo la inteligencia e inmediatez de los diálogos, a años luz de cualquier serie española (el recurso fácil), y siempre siempre siempre, y aunque me esfuerce por no hacerlo, llega una escena buenÃsima que me hace reir a carcajadas, y ahà ya me gana y me quedo tan feliz
hombre cierto q es un poco floja (todas lo son en comparación a la primera) pero para mà ha conseguido mantener cierto interés…
el capitulo del supermercado era buenÃsimo, pero era de la 3a o la 4a?
No estoy de acuerdo ne que la 4 de lost haya sido floja…
Espera que me habÃa perdido lo de Lost.. ¡¡pero si está genial esta temporada!! Ainssss.
Ah, gasord, la historia del supermercado (¡que es genial!), es de la tercera. :)
[...] reÃdo en muchos años, y la única en la que los altibajos argumentales son bienvenidos en vez de denostados. Es más, cuando empieza cada capÃtulo, estás deseando descubrir la lÃnea argumental del [...]
[...] te dejan con ganas de más y que sirven de puerta a una temporada siempre mejor que la anterior (no como otras), y ésta no podÃa ser una excepción. Sólo que esta vez lo bueno comienza en los dos últimos [...]